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Mensagens Especiais recebidas pelo Discípulo (Parte 1)

 

Esperad con paciencia la Luz (17-01-2000)

Mensaje de Nuestro Señor Jesucristo relativo al Aviso, Purificación y a su inminente Parusía.

Hijitos Míos: Una gran Luz descenderá sobre toda la Tierra, todo será reformado por ella. Los corazones palpitarán al unísono con vuestro Dios. Cielos y Tierra se reunirán y el abrazo de vuestro Dios será sentido por todos sus hijos. Los pueblos todos alabarán a su Dios por Su Misericordia infinita; y los Cielos derramarán su vida sobre la Tierra. Se unirán Cielo y Tierra y la vida será una. Vuestro Salvador vivirá nuevamente entre los suyos. Volcará Su Corazón sobre todos aquellos que, habiendo escuchado Su Palabra, la aceptaron, la tomaron como suya, la pusieron en práctica y ganaron los méritos necesarios para poder ser llamados HIJOS DE DIOS.

Mi Padre os recompensará vuestra fidelidad, al haber aceptado la guía amorosa del Cordero, y así Yo llevaré a Mi rebaño hasta la Casa Eterna donde vivirá eternamente.

Hijitos míos: estáis ya viviendo el tiempo del cambio, el Tiempo del Amor Misericordioso de vuestro Dios. Los Ángeles alaban estos momentos, momentos en los cuales la manifestación amorosa de vuestro Padre Dios será dada a conocer a todo corazón; se ha de mostrar a vuestro interior Su Vida, y vosotros conoceréis el estado actual de vuestra conciencia, y vuestro Dios, que todo lo sabe, separará el rebaño justo del rebaño traidor.

La Palabra que ha sido dada desde el principio ha hecho mella en los corazones buenos, y se han dejado mover por el Amor Infinito de su Creador. Los corazones traidores y separados de la Palabra de Mi Padre, han querido mantener su individualidad, no han querido perderse en el océano infinito de Su Misericordia. Se han preferido a sí mismos, a su soberbia bajeza, y no han querido aceptar el desaparecer a la Vida de Dios y a su Servicio para con sus hermanos. Se han sentido autosuficientes y no alcanzan a ver su pequeñez real.

Mi Padre recompensará grandemente al "trigo" que ha desaparecido y que ha permitido ser sembrado con Su Amor para poder así producir más brotes, al haber desaparecido para Mi Padre. Es Mi Vida la que tiene que vivir en vosotros al desaparecer a vuestra pequeñez. Es Mi amor el que debe translucirse a través vuestro al negaros a vosotros mismos. Es vuestro Dios el que debe caminar sobre la Tierra al olvidaros de vosotros mismos. El alma soberbia se quemará como hojarasca que tira el viento. No tiene la vitalidad que le da cuando acepta Mi Voluntad. ¡Cuánta hojarasca será quemada!, ¡Cuánto horror percibe Mi Corazón!, ¡Cuántas almas negadas a Mi Voluntad!, ¡Cuánto desperdicio de Amor!

Un Nuevo Mundo se abrirá a vuestras almas; un mundo renovado en el Amor. Mi Santo Espíritu está preparado a todos aquellos que serán llevados a vivir este Nuevo Mundo, regalo de la Misericordia de Mi Padre para todos Sus hijos obedientes al Amor y a Sus Leyes.

Mis Leyes son de vida, no de muerte. Mis Leyes os indican Mi Voluntad, y aquellos que las aceptan y las siguen con amor, para no ocasionarle dolor a Mi Corazón, serán los que vivirán las delicias de Mi Corazón. Yo no pido algo injusto, os he pedido lo que os dará bienestar interior a bienestar fraternal. Yo os pido lo que os dará vida agradable en el amor. Si aceptáis Mi Sabiduría en vosotros y en vuestra vida, si os dejáis conducir con sencillez y confianza por vuestro Dios, no puedo menos que compartiros Mi Reino.

Hijitos Míos: Mi Padre os espera a todos vosotros. Por todos he derramado Mi Sangre para reparar vuestra alma caída en el pecado. Mi Santo Espíritu está esperando vuestra aprobación para ser movidos con amor hacia el Amor y para que os pueda dar la sabiduría para que podáis entender los Misterios del Reino en donde viviréis eternamente si así lo aceptáis.

Esperad con paciencia sencilla la Luz que está por llegar a vuestro corazón. Al recibirla, aceptadla, seguidla y agradecedla, porque vuestro Dios os ha hecho el favor de confirmaros como Sus hijos, y os quiere tener eternamente con Él. No hagáis oídos sordos a Su Voz, a Su Palabra, a Su Luz, y si os donáis a Su Voluntad, apreciaréis con gran beneplácito, en vuestro corazón lo que Yo tanto os prediqué cuando os dije: "El Reino de Dios está en vuestro interior", y así empezaréis a gozar de Sus bienes aún antes de entrar en el Reino de los Cielos.

Mi Corazón os bendiga y os lleve a la presencia de Mi Padre.​

Mensaje de la Santísima Virgen (21-03-2000)

Hijitos míos, soy vuestra Madre Santísima, la siempre Virgen María, la Madre del Hijo de Dios hecho Hombre para la Redención del género humano.

Hijitos míos, Yo soy la Pura, la Santa, la Inmaculada, virtudes con las que me dotó Nuestro Padre Dios para la misión que debía desempeñar. El Hijo de Dios no podía descender del Cielo y encarnarse de cualquier mujer, yo fui preservada del Pecado Original para mantener una situación de pureza, tanto de alma, como de cuerpo, para que mi Dios pudiera vivir y desarrollarse sus primeros meses, de un cuerpo y un alma acorde a Su categoría de Dios. Yo fui Tabernáculo purísimo y viviente para albergarLo aquí en la Tierra, gracia inmensa que recibí de mi Dios y Señor.

Con esta introducción os quiero hacer resaltar la importancia que da Nuestro Padre Dios a la Pureza, virtud que nuestro enemigo el maligno ataca con toda su furia, y procura, de ella, arrancar a todo ser que viene a la Tierra a servir a mi Señor. Ya les hemos hablado de esta virtud tan excelsa, pero ahora quiero profundizar más en ella para poder explicaros la diferencia entre amor y deseo, las cuales van íntimamente ligadas a la pureza.

El maligno, con sus múltiples engaños os ha llevado a una situación de error gravísimo, el cual daña gravemente el corazón de mi Dios. Os ha hecho creer que vuestro cuerpo - vuestra belleza exterior - es lo que cuenta, y de ahí que os lleva a malgastar vuestro tiempo, el tiempo de Dios, tanto en el tomar demasiados cuidados para mantener bello vuestro exterior, como en el hacer mal uso de vuestro cuerpo impidiéndole llevar a cabo la obra de la procreación que Él os ha pedido, para poder seguir mandando almas a la Tierra para que con Su Amor en vosotros podáis vencer a las fuerzas del mal.

En especial me dirijo a vosotras, mis pequeñitas hijas, almas a las que os ha tocado el exterior femenino. El pudor ya no es parte de vuestra vida. Creéis que si no mostráis vuestras forma corporal no podréis atraer al sexo opuesto, y de aquí se derivan infinidad de errores que van minando vuestra vida espiritual y desperdiciando el tiempo de Dios, buscando el cómo mostraros más bellas al mundo. Vuestra vida se consume en sólo ver por vuestro exterior, en buscar los afeites mejores para resaltar "vuestra belleza". Las dietas y los cuidados en los alimentos a consumir, se vuelven toda una ciencia para la gran mayoría de vosotras. Platicáis de cosas superfluas y pecaminosas, y sólo con la finalidad de ser admiradas, consentidas y mostradas como trofeo en manos de vuestro "hombre". Buscáis las modas provocativas; tratáis de asistir a los lugares de perversión aun a pesar de sufrir humillaciones en esos antros de vicio y de maldad. Permitís que vuestro cuerpo sea tratado como cosa, como instrumento de placer humano, con tal de presumir ante las demás mujeres que vosotras sí sois capaces de "amar". 

Os habéis dejado engañar por el gran engañador, padre de la mentira y del mal, para no llevar a cabo la obra de Dios en vosotras. Le negáis a vuestro Padre Dios la Gracia Divina de la maternidad por no afectar vuestra belleza exterior y para no afectar "compromisos de ama de casa", porque os sentís seres libres que podéis hacer de vuestro cuerpo y de vuestra alma lo que queráis. ¡En que error tan grande habéis caído! ¡Vuestra falta de espiritualidad no os permite daros cuenta del engaño en el que ahora vivís!. Vosotras sabéis que vuestro cuerpo no va a durar mucho tiempo con la juventud y lozanía que ahora tenéis. Habéis cambiado el amor por el deseo, error que os hace caer del Cielo al abismo, de la virtud al vicio. Os llenáis de joyas y oropel externamente y vaciáis vuestro interior de lo más bello, puro y santo que toda mujer pudiera cultivar, el amor. El amor que dará unidad en la familia, el amor que será como dique de contención contra las fuerzas del mal, el amor que hará perdurar la especie humana bajo las Leyes y Decretos de vuestro Dios.

Ahora puedo ver una gran cantidad de jovencitas, que al dejarse llevar por el mundo y sus desvíos, se han vuelto como muñequitas de porcelana. Muy bellas por fuera y muy frías y vacías por dentro. Ya no hay material usable en la gran mayoría de vosotras para lograr hacer una familia estable. Si os llegáis a casar, al enfrentaros a las primeras responsabilidades que se tienen normalmente al fundar una familia, no sabéis cómo resolverlas, y cuando os dais cuenta de que vuestro esposo ya no busca a la "muñequita" solamente, sino a la mujer y madre para formar una familia, entonces sentís que ya no podéis con el "paquete", ya que preferisteis sólo cómo embelleceros exteriormente, no embellecisteis vuestra alma y sus cualidades y no acrecentasteis los dones que Dios os dio para poder llevar a cabo vuestra misión de esposa y madre de familia.

Entended, hijitas mías, que el amor y el deseo son dos situaciones muy diferentes. El amor es alimento y vida del alma, que une y hace crecer al alma y a la persona en su totalidad. El deseo es una pasión desordenada del cuerpo, desligado totalmente del alma; es un apetito animal, es un instinto que debe ser controlado por las fuerzas espirituales propias del ser humano. Si a veces os sentís observadas suciamente por un hombre, es porque vuestra forma de vestir, vuestra apariencia lo incitan a ello. Él no podrá observar más allá de lo que vosotras permitáis. Si muchas de vosotras sois atacadas en vuestra virginidad, es por vuestra misma culpa, habéis perdido el pudor y el recato. Si muchas de vosotras sois tomadas como instrumentos de placer por un tiempo y luego apartadas como deshecho, es por causa de vuestra vaciedad y materialismo. Buscáis comprar todo lo posible y llenaros de monedas, lo cual sólo os ayudará a ganar vuestra perdición eterna, cuando para conseguirlas "vendéis" vuestro exterior al mejor postor. Ya no os respetáis en nada. Vuestro cuerpo se ha vuelto mercancía, y vuestro trato superfluo y vacío. Vuestra conversación se ha llenado de palabras obscenas y de temas pecaminosos, vacíos y mundanos.

Ya sois muy pocas de vosotras, mis pequeñas, en las que el recato y la virtud aún están presentes. Sois muy pocas ahora las que vais con la idea por la vida de servir a vuestro Dios en la familia y en la continuidad del amor en vuestros pequeños. Sois muy pocas ahora, mis pequeñas que miráis primero por los intereses de mi Señor que por los vuestros propios. Sois muy pocas ahora, mis pequeñas, las que buscáis hacer familia y proteger los tesoros espirituales de mi Dios y poderlos transmitir a Sus pequeños, a vuestros hijos. Sois tan pocas ahora, mis pequeñas, las que pasáis por el mundo sin contaminaros de sus bajezas y pecados. La vanidad y la inseguridad personal, por falta de espiritualidad y de oración, os pierden, os hacen caer fácilmente. ¡Cómo no va a estar éste mundo como ahora está, si vosotras, mis pequeñas, mis mujercitas, las encargadas principales de transmitir los valores en la familia, ya no los poseéis!

El mundo os ha encadenado a su vaciedad y a su bajeza y ya no deseáis levantar la vista a vuestro Creador, porque ya no queréis ser las mujeres "caducas, abnegadas y aburridas de tiempos pasados". Ahora os sentís mujeres "modernas", que podéis hacer lo que queráis con vuestro cuerpo, que tenéis el "derecho" de asesinar con los medios anticonceptivos y con el aborto, a los bebés que se están desarrollando en vuestro vientre. Yo os digo que ahora el infierno está lleno de almas, como vosotras, que se sintieron modernas y con derechos para ir en contra de vuestro Dios.

El derecho de dar y quitar la vida sólo corresponde a vuestro Dios y Creador, y vosotras os estáis tomando una prerrogativa que os está encadenando para la eternidad en el abismo infernal.

El don de la maternidad es una bendición tan grande que en la antigüedad se le consideraba maldita a la que no podía procrear, y era bendita de Dios la que sí podía concebir.

Hijitas mías, recapacitad, el tiempo es corto y mi Hijo ha de volver. ¿Podríais dar cuentas favorables de vuestra vida a vuestro Dios? ¿Ha sido vuestra vida acorde a la voluntad de vuestro Dios? ¿Habéis dado vida corporal y espiritual al aceptar la maternidad y al observar y transmitir las Leyes y el Amor de vuestro Dios a vuestros hijos? ¿Estáis viviendo en el mundo, como una verdadera alma hija de Dios lo debe hacer?

Vinisteis todos vosotros al mundo a dar ejemplo y vida de Amor Santo y de virtud, y no a destruir la Obra de Dios al volveros cómplices del mal. Arrepentíos en éste tiempo que se os ha dado para reflexionar, y enderezad vuestro camino. Recordad que de vuestro Dios-amor podréis obtener todo el perdón necesario para que después podáis encaminar vuestra vida futura por los caminos del bien que Él mismo ha trazado para cada uno de vosotros.

Atended a los deseos de vuestro Dios y Él atenderá los vuestros para toda la eternidad. Vuestro tiempo sobre la Tierra es demasiado corto, comparado con la eternidad que Él os dará como premio a vuestras buenas acciones y al buen desempeño de vuestra misión. Recordad que vinisteis a la Tierra a servir a vuestro Dios, ¡Honor grandísimo que se concede a las almas que Él escoge; y todos vosotros, a los que se os dio el don de la vida, fuisteis escogidos! Agradeced a vuestro Dios este Don tan grande, enmendad vuestra vida y atended a sus deseos con toda vuestras voluntad y corazón, que Él os recompensará con creces.

Tomad de mí, hijitas mías, mi ejemplo, mi guía y mi amor por nuestro Dios, para que yo os pueda llevar a la meta final de la mejor manera, y para que pueda obtener un gran premio eterno de mi Señor para cada una de vosotras.

En vosotras, mis pequeñas, está principalmente volver a restaurar lo perdido por el pecado original. Buscad y actuad en la Pureza, en la Sobriedad, en el Amor verdadero, y así el resto será fácil para la restauración del Reino de Dios en la Tierra.

Llenaos de vida interior, para que ésta se refleje en vuestro exterior para bien de todos. Sois almas al servicio de vuestro Dios; orad profundamente para que el maligno no os engañe más. Daos cuenta de vuestro valer, tanto para la propagación de la vida, como de las buenas costumbres hacia todo el género humano. Sin vosotras, mis pequeñas, la vida de oración, de unión familiar y de transmisión de las buenas costumbres de devoción cristiana, no se pueden dar. ¡Valéis mucho más de lo que os imagináis!, pero sólo cuando veis hacia vuestro interior, buscando la guía Divina, y lo engrandecéis hacia vuestro exterior. El tesoro que Dios puso en vuestro interior es GRANDÍSIMO, no lo desperdiciéis.

Yo os bendigo en el nombre de Nuestro Padre, en el nombre de mi Hijo Jesucristo y en el nombre de mi Esposo, el Santo Espíritu de Dios-Amor. Y yo os bendigo en mi santo nombre, de Madre, de Sierva e Hija de mi Dios y Señor.

Venced mi Justicia con vuestro cambio sincero.​

 

Mensaje de Dios Padre (11-04-2000)

Hijitos míos, yo soy vuestro Dios. Yo soy el Alfa y el Omega, los que están conmigo pronto encontrarán la satisfacción, por haber confiado en Mí. Los que estén en contra mía, recibirán el castigo ganado por su libre y soberbio error, ya que de Mí sólo ha salido amor, compasión, ayuda y deseo perenne de regresar a Mis hijos al Reino Celestial.

La hora en que las trompetas sonarán para todo el género humano, ya están a las puertas. En breve, cuando nadie así lo espere, el Hijo del Hombre ha de regresar en toda su Gloria rodeado, para juzgar a vivos y muertos.

Mucho Amor, toda La Sangre de Mi Hijo, Mi Misericordia, Mi Paciencia Divina, Mi Gracia, todo se ha derramado buscando vuestro abandono a Mi Voluntad, vuestra humildad y el arrepentimiento de vuestros pecados. Pocos son los que han escuchado y, menos aún los que han aceptado Mi llamado a la conversión.

Los Cielos se abrirán y todo ojo verá a mi Hijo sentado en su Trono lleno de Gloria. Las trompetas angelicales avisarán a los cuatro vientos, y toda alma sobre la Tierra se dará cuenta de la Presencia Divina de Mi Ser, en Mi Hijo. Toda creatura reconocerá a su Dios y toda rodilla se doblará. Por un lado habrán llantos y lamentos; por otro, agradecimientos y aleluyas. Por fin el Hijo del Hombre vendrá a reclamarle al príncipe de este mundo lo que a Él le pertenece. Le arrebatará las almas que pertenecen al Cielo y le cederá a todas aquellas que, apartadas de Mi Gracia, por voluntad propia, aún en esos momentos me estarán maldiciendo.

Muchas otras almas, perteneciendo a otras ideologías, reconocerán en mi Hijo, al Salvador, quien había dejado ya Su Amor en medio de su corazón, y así Mi Pueblo se unificará en un sólo pensamiento y en una sola Palabra, la Mía. Mi pueblo volverá a reconocerme como su Creador y a mi Hijo como su Redentor.

La cizaña será quemada en el fuego eterno. Los ángeles malos se llevarán consigo a sus presas; almas que a pesar de haberMe tenido, haberMe escuchado en infinidad de ocasiones, almas que tuvieron muchas oportunidades dadas por Mí durante toda su vida, no quisieron escuchar Mi Voz, Mis Leyes; almas que prefirieron vivir según el mundo y sus leyes perversas, atacando a su prójimo, atacando a Mi Obra, atacando a Mi Iglesia, atacando todo lo Mío. El fuego les hará entender, demasiado tarde, lo que Mi Amor, con dulzura y paciencia, les quiso enseñar.

Hijitos míos, no Me consideréis un Dios vengador. Soy Un Dios de Amor que busco a las almas perdidas hasta agotar toda esperanza y toda posibilidad, y siempre respetando vuestra libertad. Las almas que se condenan, ellas mismas escogieron, con la misma libertad, el atacarme, el negarme, el blasfemarme, el traicionarme. Son almas perversas que se decidieron, no sólo a destruir su propia alma, sino que por muchos medios también trataron de destruir la de todos vosotros. La diferencia entre salvación y perdición eterna, estriba en que muchos de vosotros, a pesar de haber caído en el pecado o en los caminos del mundo por un tiempo, tuvisteis la suficiente HUMILDAD que os llevó a un sincero arrepentimiento por saber que estabais afectando a mi Corazón Amantísimo y Misericordioso.

Ellos, los perversos, a pesar de saber esto, gozan en quitarme almas para entregarlas a las garras del maligno. Ellos mismos, en libertad total, se hicieron, se consagraron instrumentos del maligno, y así, como él lo desea, también ellos desearon terminar con mi Obra Divina de Salvación y Redención de todo el género humano.

Yo no condeno, hijitos míos, Yo sólo juzgo vuestras obras vividas y actuadas según vuestra libre voluntad. Ya os lo dijo Mi Hijo Jesucristo, o sois Míos o estáis contra Mí, no hay más, y de esa misma forma será vuestra recompensa eterna. Los Míos, para el Cielo; los del mal, a su reino de dolor eterno. Me duele infinitamente, hijitos Míos, perder a un alma, así como un padre o una madre sufre terriblemente a perder a un hijo, aun cuando éste hubiera sido muy malo. Yo, en mi sensibilidad amorosa infinita, sufro mucho más por las almas que se pierden, y sabed que muchas de ellas se pierden por la falta de oración de los Míos, de vosotros, Mis hijitos.

Mucho podéis hacer aun, Mis pequeños, para darme almas, para interceder por su salvación eterna. Estos tiempos que ya están, envueltos de dolor y de tristeza se volverán, pero no los toméis como castigo, tomadlos, por favor, como medio de purificación para esa gran cantidad de almas que, apartadas de mi Gracia por sí mismas, se revuelcan en el pecado y ya son casi presa de la perdición eterna.

Yo he de luchar por recuperaros a todos vosotros hasta el final. Todos vosotros fuisteis creados por amor y Me habéis costado mucho para vuestra redención, por lo tanto, no descansaré hasta haber salvado hasta la última alma que así lo deseé.

Regresad a mí, mis pequeños; el tiempo que queda es muy corto para vuestra conversión. Las trompetas pronto tocarán, el tiempo se acabará y Mi Tiempo Eterno empezará para los que me fueron fieles hasta el final. Tenéis todo, hijitos míos, para regresar a Mí. No Me reprochéis vuestro desenlace final, si no fue favorable; reprochadle a vuestra tibieza o a vuestra maldad vuestra recompensa eterna. Habéis tenido las palabras y enseñanzas de Mi Hijo; habéis tenido las apariciones insistentes de Mi Hija, La Liempre Virgen María, recordándoos las Palabras de Mi Hijo; habéis tenido mis recordatorios a través de Mis Profetas pasados y actuales; tenéis Mi Gracia y Mi Perdón.

Vosotros tenéis en vuestro corazón Mis Leyes y Preceptos, y basados en ellos, también castigáis o premiáis en la Tierra a vuestros semejantes, aunque usáis de vuestra libertad, muchas veces, arbitrariamente. Yo usaré de Mi Libertad y de Mi Justicia para daros lo que os merezcáis, y seré justo, lo que la mayoría de vosotros no sois ni habéis sido.

Hijitos Míos, las horas tristes de las tinieblas se acercan. Viviréis la pasión, muerte y resurrección de Mi Iglesia y de Mi Espiritualidad en el mundo, y al final, vosotros mismos os juzgaréis frente a Mí, vuestro Dios.

Aprovechaos de Mi Misericordia ahora. Venced Mi Justicia con vuestro cambio sincero y con vuestras buenas obras salidas de vuestro corazón humilde y amoroso, y regresad a Mí con muchas, muchas almas que hayáis rescatado por medio de vuestra oración y obras de intercesión, para darMe contento, para agradar a vuestro Dios, Quien os lo agradecerá infinitamente por toda la Eternidad.

Yo os bendigo en Mi Santo Nombre, en el de Mi Hijo Jesucristo, Salvador y Redentor, y en el de Mi Santo Espíritu, Gloria de Amor en el Cielo.

 

Se acerca el tiempo de la prueba (20-04-2000)

Mensaje de Dios Padre

Hijitos Míos, Soy Yo, vuestro Padre, Padre de todo el género humano. Yo os creé para compartir Mi Vida y Mi vida es Amor, Mi Vida es Luz, Mi Vida es Paz, Mi Vida es dar nueva vida a otros.

Ved ahora cómo os desenvolvéis en vuestro Mundo. ¿Cubre acaso las cualidades que os he en numerado? ¿Sigue acaso Mis Ideales Divinos? ¿Mantenéis acaso Mis Decretos de Amor? NO, hijitos Míos. Ahora os desenvolvéis en un Mundo sin leyes, sin principios, sin respeto a vuestro Dios ni a vuestros semejantes. Algunos de vosotros llegáis a pensar que vivís según la ley de la selva en estos tiempos, pero Yo os puedo decir que Mis animalitos se comportan mejor en la selva que vosotros en la sociedad. En la ley de la selva se mata por alimento y el mismo león respeta a su presa si ya está satisfecho.

Vosotros no. Matáis, destruís al prójimo de palabra ó de obra. Buscáis apoderaros de sus bienes, tanto materiales como humanos. Destruís hogares, destruís el trabajo de años de una persona honorable, destruís vidas inocentes con la falsedad de vuestras palabras. Impedís el desarrollo de la vida humana, tanto en lo físico como en lo profesional. Vivís atacándoos por envidias. Os habéis vendido al mal y él se burla de vosotros y se burla de Mi, al veros destruidos y al mostrarMe Mi Obra destruida en vosotros. Os habéis convertido en marionetas del mal para que él se pueda burlar de Mi, además de poderos evitar la entrada del Reino de Amor que os pertenece por ser Mis Hijos. El engaño al que os ha llevado es tan grande que ya hasta se os hace "normal" vivir en la forma en la que ahora estáis viviendo. Al haberse introducido a los medios de comunicación os ha creado un "modelo de vida" tan falso y tan atractivo, a la vez, que ciegamente os estáis dejando llevar por él. Para vosotros el vivir la violencia, el sexo mal entendido, la drogadicción, la falta de valores en general, se os hace ya normal y todo lo que se salga de ésa forma de actuar, lo veis "anormal". Ahora las almas que tratan a toda costa de vivir bajo Mis Leyes y Preceptos, se les tacha de "raros", "locos" ó "retrógrados". Ya son pocos los que tratan de vivir bajo Mis Normas de Amor, normas "normales" de vida en el Cielo y para los que a él pertenecen. El mismo Cielo ahora se horroriza al ver a vuestro mundo, muy diferente a lo que Mi Amor concibió para albergar a las almas que a él vendrían a servirMe.

La maldad y sus depravaciones han llegado a un grado en que vergüenza dá miraros. Si no fuera por las súplicas de vuestra Madre, la Siempre Virgen María, quién continuamente Me ofrece a Mi Hijo Jesucristo para vuestra salvación, el Mundo entero ya hubiera sido destruido como Sodoma y Gomorra.

¿Acaso creéis que los pecados en Sodoma y Gomorra eran más grandes que los actuales vuestros? No, hijitos Míos, hoy los vuestros sobrepasan por mucho a los de esas dos ciudades malditas. Lo que ahora detiene Mi ira contra la mayoría de vosotros, es la Sangre Preciosa de Mi Hijo Jesucristo, la cuál no vieron ni tuvieron la generación de esas dos ciudades, pero que vosotros sí tenéis y la tenéis por herencia, pero ahora no la respetáis más.

¿Hasta cuándo, hijitos Míos, os daréis cuenta de la pocilga en la que vivís? ¿Hasta cuándo os daréis cuenta de que estáis sirviendo de marionetas al mal para destruiros y destruir Mi Obra Divina creada por vosotros por Mi Amor? ¿Hasta cuándo, hijitos Míos, os daréis cuenta del Misterio tan grande y tan amoroso que os concedí al enviaros a Mi único Hijo para vuestra Redención? ¿Hasta cuándo recapacitaréis en el mal en el que vivís y que podríais terminar si pensarais más en Mi, vuestro Dios? Todo esto y más vio Mi Hijo en el Huerto de los Olivos y Me preguntó: ¿Padre, vale acaso sufrir y morir por la frialdad e ingratitud de Tus hijos?

Y Yo ahora os pregunto: ¿Si estuvierais en el lugar de Mi Hijo en el Huerto de los Olivos y vierais vuestro Mundo actual, os daríais en sacrificio como Mi Hijo se dio por todos vosotros? A la pregunta de Mi Hijo Yo le dije que sí, porque cada uno de vosotros vale muchísimo para Mi, porque sois parte de Mi y os quiero recuperar para vuestra salvación eterna.

Yo no puedo afectar vuestra libertad ni obligaros a vuestra salvación, ello debe brotar desde el fondo de vuestro corazón, pero lo que sí puedo hacer y haré, es el de proteger a todos aquellos que se han mantenido bajo Mis Leyes y Preceptos, a todos aquellos que no se han manchado ni enlodado con el fango del pecado en el que vivís. Por ellos he de manifestar Mi Poder y Mi Gloria y, gracias a ellos, muchos de vosotros que vivís apartados del bien y de Mis Decretos, volveréis y seréis salvados gracias a su intercesión, a su insistencia y a su abandono a Mi Voluntad.

Así como Mi Hijo Jesucristo se dio por todos vosotros, de todos los tiempos y de todas las ideologías humanas, ahora, Mis nuevos cristos, aquellos en los cuáles Mi Hijo puede vivir plenamente, por haberse soltado a Mi Voluntad, por ellos he de detener los proyectos destructivos del mal.

Os lo recuerdo, hijitos Míos. Yo os creé para que me ayudarais a reparar el Pecado de vuestros Primeros Padres y, al quedar reparado, vivierais eternamente bajo Mi amparo de Amor.

El tiempo de otorgaros Mi Gracia se ha ido retrasando porque casi todos os contaminasteis en mayor o menor grado por las artimañas del mal y ello ha afectado el que ya pudierais vivir vida de Cielo en la Tierra. Ahora el mal, al sentirse, prácticamente, dueño del mundo, por la gran sombra de maldad que ha ido envolviendo a todos los pueblos, va a dar su estocada final, la cuál pondrá a prueba aún a aquellos que se han mantenido apartados, al la zaga, de su poder.

En breve, el principal pararrayos de bendiciones que tenéis en la Tierra, será eliminado (el Papa). El mal tomará su puesto, quién os llevará a un desenfreno brutal contra Mis Leyes Divinas. Se Me atacará por todos los medios y se tratará, a toda costa, de evitar que surjan pararrayos de Luz en todo el Mundo.

Las tinieblas aparecerán como triunfadoras y serán aceptadas por un tiempo, tiempo en el cuál el hombre podrá reflexionar sobre su mal proceder y cuando os deis cuenta de que habéis actuado como el traidor que condenó a Mi Hijo al patíbulo, entonces Su Cruz Gloriosa os dará nuevo aliento, os dará una nueva oportunidad, os dará un nuevo camino por el cuál os podréis dirigir y así, al pedir Mi Misericordia, después de vuestro sincero arrepentimiento, Mi Hijo volverá, apartará las tinieblas y os traerá Su Luz, junto con Su Nuevo Reinado de Amor.

Hijitos Míos, todo ha sido escrito con antelación, desde el tiempo de Mis Profetas en el Antiguo Testamento y a través del tiempo. Se os ha dado a conocer a través de las Apariciones de Mi Hija en muchos países de vuestro Mundo y ni aún así queréis comprender. Os he profetizado y se han realizado Mis Advertencias, aún cuando no habéis entendido y ni aún así os conmovéis. ¡Oh generación de corazón duro y mente perversa! ¿No os dais cuenta de cómo la Naturaleza se ha vuelto contra vosotros y ni aún así entendéis? Veis muerte por doquier, por desastres, inundaciones, terremotos, incendios, enfermedades y epidemias nuevas incontrolables y ni aún así entendéis? ¿Vosotros creéis que es así el Mundo que Yo pensé para vosotros? Yo no Soy el Dios malo y vengador que creéis que Soy. Yo os protejo del mal para que no os aplaste como él quisiera, pero la Naturaleza que afectasteis, ahora se ha vuelto contra vosotros, porque de vuestro corazón sólo sale maldad, sólo sale odio, sólo sale destrucción.

Ya os he dicho que para que todo cambie, tiene que ser cada uno de vosotros, en forma personal, el que cambie y vuestro ejemplo, oraciones, vida de sacrificio y vida en la Fe y en Mi Voluntad, moverá a otros al cambio. No podéis obligar a alguien a hacer algo si vosotros mismos no lo hacéis y, es más, en muchos casos pregonáis el bien por hacer y los destruís con vuestras obras.

Hijitos Míos, el Tiempo se acerca. El tiempo de la Gran Prueba ya está a las puertas y no lo podréis soportar ni vencer si vivís fuera de Mi Corazón. Sólo con una Fe ciega, una Fe madura ganada por una vida de oración y de aceptación a Mis Leyes y a Mi Voluntad, os darán la fortaleza para vencer. Os he dado infinidad de oportunidades tratando de evitar llegar hasta estos momentos, pero no las habéis escuchado en vuestro corazón. Aún así, como Padre amoroso y comprensivo que Soy, Yo estaré junto a cada uno de vosotros para ser apoyados, confortados, aconsejados, aliviados, de cada uno de los momentos difíciles que pasaréis. Confiad en Mi, que Yo no os voy a defraudar. También Mi Hija, la Siempre Virgen María, os estará protegiendo y guiando. Ella misma y con Sus santos Ángeles.

Confiad en Mí, en Mí Poder Infinito, en Mi Gracia Omnipotente y en Mi Infinita Misericordia y así pronto lograremos restaurar a este Mundo, para que el mal sea vencido y el Reino de Mi Hijo se implante sobre la Tierra. El dolor del parto es breve y pasajero, cuando se mira el nacimiento del nuevo ser. Así ha de ser el parto de Amor Celestial que se os avecina.

No temáis ni os fijéis en el dolor que vendrá, gozad ya desde ahora las maravillas del Nuevo Reino que os regalaré para gozo desmedido de vuestra alma, como regalo de vuestro Padre a Sus hijos fieles. Mi Hijo en tres días restauró Su Vida. Yo así restauraré Mi Nuevo Reino. No temáis y confiad plenamente en Mi Poder, el mismo Poder que hizo a Mi Hijo vencer y levantarse de la muerte y así como El no fue vencido por la muerte, tampoco lo serán aquellos que en Mi confíen.

Yo Soy el dueño de la Vida y de la Muerte y Yo puedo dar la vida y vida en abundancia, a todo aquél que en Mi ponga su confianza.

Yo os bendigo en Mi Santo y Poderoso Nombre, en el de Mi Hijo, ejemplo de Amor y donación a Mi Voluntad, y en el de Mi Santo Espíritu, Luz y Vida en Mi Amor.

No temais a los acontecimentos.

 

Os váis animalizando (21-05-2000)

Mensaje de Dios Padre 

... Ahora vuestra vida se reduce a la búsqueda del goce pasajero de la carne con "vuestra pareja", sin querer aceptar las obligaciones de un matrimonio sacramental, en la moral, en lo social y en lo Divino. Os vais animalizando y vais brincando de "pareja en pareja" sin buscar el constituir una familia, mientras que otros más, aparentemente se unen bajo Mis Leyes con el Sacramento del Matrimonio, pero éste dura demasiado poco, ya que lo que los ha unido ha sido la carne y no el alma.

Habéis reducido vuestros intereses al goce carnal, porque no os habéis preparado espiritualmente para formar una familia mediante los lazos fortísimos del amor verdadero que se produce en aquellas almas que viven en la oración continua, esto es, que viven cumpliendo con Mis Leyes y confiando en Mi Voluntad para preservar Mi Vida de Amor sobre la Tierra a través de vuestros hijos.

... Ya os dije que la vida que producís, que engendráis, puede ser física o espiritual; lo ideal es que se den ambas en el mismo individuo y en el mismo nivel. Ahora Yo os pregunto, ¿Si el padre de familia no provee del suficiente alimento para sostener a su familia, se criarán sanos y fuertes sus hijos? La respuesta es no y vosotros lo sabéis perfectamente, ya que de una forma u otra habéis tenido la experiencia, ya sea personal o lo que habéis visto en fotos o en películas de lo que sucede en los países en donde la producción de alimentos es raquítica. La desnutrición de los niños y aún de los adultos es horrenda. Ahora, con éste ejemplo triste pero real, podréis comprender lo que os voy a decir enseguida. Son tantos, ahora, mis hijos en todo el mundo y principalmente entre la juventud, que no han sido alimentados correctamente a nivel espiritual, ellos se encuentran raquíticos y muy débiles espiritualmente. Ellos van creciendo y formarán "familias" a su modo, ya que por la falta de esos valores espirituales, mis Leyes y Decretos no entran a formar nada en su vida, y Mi Presencia en sus vidas será prácticamente nula. ¿Qué van a poder transmitir ellos a sus hijos? Quizá podrán alimentar sanamente a sus cuerpos, pero ¿podrán alimentar correctamente a su alma?

Sed realistas; nadie puede dar lo que no tiene o lo que no ha aprendido. ¿Os dais cuenta ahora hacia donde se dirige la "nueva generación”; la generación que ha sido deformada por Mi enemigo y el vuestro? No hay valores ni hay Dios en la mayoría de Mis hijos actuales.

Se está procreando, sí, pero muchos fuera del matrimonio, y muchísimos más, fuera de mis Leyes y de mis Preceptos. Se les enseña una vida fácil, sin complicaciones, sin responsabilidades, sin futuro, SIN DIOS. Su dios son ellos mismos; su ley es la del más fuerte, la del más listo, para aprovecharse de los más "débiles"; su amor, el placer de la carne sin responsabilidades; y si procrean hijos, no muestran amor ni por ellos ni por su madre, "castigando" así a la familia porque la esposa se embaraza sin su permiso. ¡Éste es vuestro mundo actual!

¿Entendéis ahora Mi preocupación de Padre por vosotros, Mis pequeños? 

Los engaños del maligno han surtido su efecto y os ha llevado a la deshumanización casi total y a la destrucción espiritual, tanto personal, familiar, como mundial, y aún así no os queréis dar cuenta de que vais al despeñadero que os llevará a la muerte eterna. El mismo maligno os ha llevado al convencimiento casi total de que Yo no existo, para que no os sintáis culpables por vuestra irresponsabilidad espiritual ante los vuestros. Y, por otro lado, también os ha convencido de que él no existe, para que no sintáis remordimientos por vuestro mal proceder y, ha sido tan fuerte su influencia, que hasta muchos de Mis ministros así lo pregonan. Todo esto da por resultado un pensamiento casi unánime actual: Si no hay Dios, no hay nadie que me pueda reprochar mi mal proceder, y si no hay demonio ni infierno, no hay por qué preocuparse de un posible castigo.

Os han hecho creer en una vida fácil, en donde podéis hacer lo que vuestros instintos desviados y vuestra mente descontrolada, por no tener las "limitaciones" que os ponen las virtudes que os concedo, quieran hacer, y así se producen día a día innumerables pecados, cada vez mayores, contra Mí, vuestro Dios.

¡Cuánta tristeza causáis a Mi Corazón? Sois Mis hijos, pero vuestro ser, vuestra alma, ya no sirve, y si os dejo seguir actuando vais a producir peores acciones que Me afectarán todavía más y también a vosotros mismos.

¡Estáis a un momento del caos mundial! Caos espiritual y caos material. Los que os han manipulado, con mentiras, a llevaros al momento en el cual ahora vivís, os están preparando el "toque final". Os harán hacer creer que lo que ahora actuáis y pensáis es lo correcto, y que no os deben preocupar ni las Leyes Divinas ni las terrenas, sólo el vivir y seguir vuestros propios instintos es lo que está bien y es lo que vale. La amoralidad total llegará, y esto, para algunos, los hará sentirse completamente "libres" por un tiempo, hasta que Yo vuelva a tomar el mando mundial. Cuando esto suceda os permitiré daros cuenta de que os dejasteis engañar, y cómo vuestro mal proceder os llevó a revolcaros en el lodo que sólo pertenece al demonio y a sus secuaces.

Hijitos Míos, orad intensamente por vuestros jóvenes y por todos aquellos a los que veis alejados de mis Leyes, de mis Decretos y de mi Amor. Recordad que la oración profunda, la oración de intercesión hecha con amor por los vuestros, por los caídos en las garras del mal, puede hacer más que todos los discursos que podáis pronunciar.

La vida, la salvación eterna de una gran mayoría de mis hijos, está en vuestras manos. ¡Ayudadme, por favor, a salvar a mis hijos descarriados! No dejéis que el maligno me siga quitando almas.

Hijitos Míos, a todos vosotros, a los que he permitido, en estos tiempos de gran pecado y obscuridad espiritual, conocer mis designios y mis necesidades de salvación, por medio de todos los Mensajes que a través de mis Profetas actuales os estoy dando en todo el mundo y que los habéis aceptado con fe y con amor; os pido que seáis Mis arcas de salvación para con vuestros hermanos, para con vuestro prójimo. En vosotros recae una responsabilidad muy grande, pero muy bella, la cual será premiada por toda la Eternidad.

Hijitos míos, la salvación de las almas se deberá dar como Mi Hijo os enseñó, con el vivir, orar y morir por todos los vuestros y así resucitaréis victoriosos para el Reino de los Cielos.

Os amo infinitamente y os bendigo en Mi Santo Nombre, para que alcancéis la Verdad de vuestro Dios, y Ella os lleve a buscar la salvación de todos mis hijos, vuestros hermanos.

 

Después de haberos utilizado os traiciona (21-05-2000)

Mensaje de Dios Padre

Hijitos Míos, Mi Hijo os dijo: "Sed uno Conmigo, como el Padre y el Espíritu Santo son UNO Conmigo. La unidad en pensamiento, la unidad en la acción, teniéndoMe a Mí presente en todos vuestros actos, es lo que os hará ganar Mi Nuevo Reino, Mi Reino de Amor sobre la Tierra.

No esperéis cambios dramáticos y sobrenaturales, en cuanto a que de repente aparezcan nuevos edificios o nuevas construcciones, Yo nunca He obrado así porque He permitido y He respetado la libre voluntad del hombre en el Mundo. Es el mismo hombre el que debe provocar el cambio. Vuestro cambio personal, vuestro cambio de actitudes, vuestro cambio libre y espontáneo al aceptar Mis Verdades y hacerlas vida de corazón, es lo que va a provocar se realice Mi Reino sobre la Tierra.

Yo no puedo forzar vuestra voluntad y no os voy a imponer Mis Deseos, aunque sean los perfectos, Mi Hijo os los enseñó y Yo espero con tierna paciencia a que reaccionéis libremente y os deis cuenta plena de que lo que Yo Quiero para vosotros es lo mejor y, estad seguros, que lo que Yo Quiero para vosotros no lo podréis encontrar fuera de Mí. El maligno os promete muchas cosas. Os "regala" cosas del mundo si le servís y os promete un futuro lleno de cosas que os pueden alegrar humanamente, como dinero, sexo, "vida" en abundancia, pero material, etc. Vosotros ya conocéis sus promesas, pero os puedo asegurar, como Dios que Soy, que tan pronto como obtiene de vosotros lo que quería, después de haberos utilizado como instrumentos para la destrucción de la vida humana y espiritual de vuestros hermanos, él os traiciona. Esto lo podéis comprobar fácilmente con aquellos que se han incorporado a sectas satánicas, tan pronto como ha obtenido lo que quería de ellos, los ha traicionado poniéndolos en evidencia ante la sociedad y ante la ley. Ciertamente su mal proceder merece un castigo por las acciones que cometen fuera de la ley humana, pero daos cuenta que primero Me traicionaron a Mi, prefiriendo la vida en el mal que el demonio les prometió.

No seáis tontos, hijitos Míos, él es el gran engañador y el gran traicionero. Si vosotros vivís en la Unidad, en Mi Unidad, con Mi Santísima Trinidad y con todo el Cielo, conoceréis Mi Voluntad, la cual quizá no os dará a todos posesiones y honores humanos, pero sí os dará vida eterna llena de Mi Amor con infinidad de bendiciones, a todos aquellos que la acepten y la sigan.

A algunos de vosotros os he pedido dolor, sufrimiento, martirio, sacrificio, en mayor o menor grado, para que, junto con Mi Hijo, os ofrezcáis como corredentores. A algunos otros les daré riqueza y bienestar, pero les cuido para que no caigan en la soberbia y en la dependencia de los bienes de la Tierra. A éstos Mis hijos, les doy más humildad y caridad para que éstos bienes materiales, que no son suyos, los pongan a disposición de los más necesitados. Recordad que Yo Soy vuestro Padre y quien se deja guiar por Mí, no tropieza.

Debéis aceptar Mi Voluntad en todo momento y en todos los acontecimientos de vuestra vida, ya que NADA escapa a Mi Vista y nada sucede por casualidad, ya que ello equivaldría a que Yo no Soy Dueño y Conocedor de todas las cosas pasadas, presentes y futuras. Yo Soy el Perfecto y todo lo sé, para vuestro bien y para la correcta realización de Mi Obra de Creación.

Cuánta falta de Fe veo ahora en el Mundo y eso es debido a vuestro olvido de vivir en y para vuestro Dios. Vuestra vida se ha limitado, en muchos de vosotros alrededor del Mundo, en sólo vivir el día, sacar adelante lo necesario para ése día, pero sólo a nivel material y nada en lo espiritual. Os confiáis a vuestras capacidades, a vuestra inteligencia, a vuestra persuasión para con los demás. Al no haber ya respeto hacia vuestro Dios, menos lo tenéis hacia vuestros hermanos y os aprovecháis de ellos, ya sea para llenar vuestros bolsillos o sólo para alimentaros para ése día. Ya no hay unión entre vosotros.

La maldad que ha suscitado el maligno entre vosotros, ha provocado que ya no confiéis los unos de los otros. Ha manipulado los medios de comunicación y ahora veis y oís en cine, en televisión, en los periódicos, en la radio y demás propaganda negativa, como se le ataca a la caridad, provocando el que creáis que ya no hay amor en los corazones, llevándoos a la desunión, al distanciamiento, entre todos vosotros, Mis hijos, afectando a vuestra Fe y a la credibilidad entre unos y otros.

Una frase muy conocida por vosotros, es la preferida por Mi adversario: Divide y vencerás. Mientras Yo os pido el ser Uno Conmigo, él os ha manipulado y os ha llevado no sólo a no ser ya Uno Conmigo, sino ya no ser uno con nadie. La desunión la ha provocado primero en las familias. Al perderse la unión en el núcleo más fuerte e importante para el ser humano, se afecta inmediatamente al prójimo, esto es, a la sociedad y ésta, a su vez, afecta a todos los pueblos de la Tierra.

Cuando un ejército pierde la unión, se pierde la fuerza de ataque, porque ya no se apoyan ni se defienden mutuamente. Se vuelven individuos aislados sin apoyo comunitario. Si seguís dispersos como ovejas sin pastor, el lobo fácilmente os acabará. La unión que os he pedido siempre, empieza en la familia con la oración conjunta. Ella os lleva a limar asperezas de carácter, entre unos y otros, porque se antepone la caridad a vuestros actos. La caridad limita vuestros defectos emocionales y ella, a la vez, os santifica porque os indica que es la humildad la que ahora está actuando. La persona humilde y caritativa obtiene de Mi lo que sea, si su Fe también es fuerte.

Yo os pido, y os repito nuevamente, que viviendo en la Unidad con vuestro Dios y con vuestros hermanos, tendréis una fuerza sobrenatural poderosísima, ya que Yo estaré en medio de vosotros, actuando para vosotros y viviendo en vosotros. Yo no puedo vivir y estar en medio de dos o más que traten de orar, si en ellos no existe ni Fe ni Confianza en Mi ni en su prójimo, para hacerlo. Uníos con Fe y Amor mutuos y el mal podrá ser fácilmente erradicado de vuestro corazón y del mundo entero. La oración comunitaria es poderosísima. Los que la suelen hacer lo han constatado, ya que Yo Me hago presente en medio de ellos y de Mi han obtenido grandes dones y regalos de Mi Corazón.

Entended, hijitos Míos, que el tiempo que os queda es breve, pero con la oración comunitaria podréis lograr muchísimo, porque Yo os indicaré lo que deberéis hacer para que seáis protegidos y también el cómo deberéis de proteger a vuestros hermanos de todo el Mundo.

BúscadMe en vuestro interior en donde Yo habito de siempre. PónedMe ahora en primer lugar de vuestra vida y vayamos juntos a unirnos con vuestros hermanos para adquirir ésa fuerza comunitaria la cual unirá Cielo, Purgatorio y Tierra en una sola entidad, para que la salvación del género humano y Mi Segunda Venida a la Tierra, se realicen.

Hijitos Míos, confiad en Mi, confiad en vuestros hermanos y no os dejéis dividir por los ataques y mentiras del maligno. La lucha será tremenda cuando aparezca con toda su fuerza, pero la oración comunitaria lo podrá vencer fácilmente, porque Yo estaré en medio de vosotros.

Yo os bendigo en Mi Santo Nombre, en el de Mi Hijo Jesucristo y con el Amor de Mi Santo Espíritu, quienes viviendo en la Unidad, os quieren llevar a vivir en ella eternamente.

 

​Fonte: https://sagradoscorazones.wixsite.com/apostolado/mensajes-importantes

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Terça-feira, 21 de Setembro de 2021




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