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Mensagens Especiais recebidas pelo Discípulo (Parte 2)

 

Mensaje de Nuestro Señor Jesucristo, relativo a la Gran Tribulación, a la Parusía y al Reino de la Paz (07-07-2000)

Yo, Jesús, vuestro Dios, os vengo a profetizar. Un tiempo de paz vendrá, pero antes de ella vendrá fuertemente lo que ya ha empezado, la gran lucha entre los hijos de la Mujer y entre los hijos de la serpiente infernal.

Todos vosotros, primeramente, habéis bajado a servir a vuestro Dios; algunos habéis permanecido fieles y otros Me habéis traicionado. Habéis bajado a servirMe, no a ser servidos. Habéis venido a defender la causa de vuestro Dios y os habéis dejado vencer por las insidias del mal. Habéis venido a salvar almas y a llenarlas de mi Amor y os habéis vendido al mal para llevarle a mi enemigo a mis hijos, vuestros hermanos, a la perdición eterna.

La lucha entre la Mujer, La Siempre Virgen María y la serpiente antigua, Luzbella, Satanás, se está dando ya a la vista de todos, pero de todos aquellos que viven en la Luz. Los que viven en la despreocupación de las cosas de Mi Padre, no alcanzan a ver más allá de su nariz. Aquellos que viven en la oración, en la unión con su Dios, en la unión con las fuerzas de combate celestiales, alcanzan a ver los acontecimientos que les rodean. Aquellos que viven para sí mismos, para sacarle el mayor provecho al Mundo para su propio placer y beneficio, pronto se darán cuenta del error en el que viven, pero yo, con la ayuda de Mi Santo Espíritu y con vuestra ayuda amorosa, por medio de la oración y la penitencia, he de proveer para que muchas, muchas almas necias, alcancen su salvación.

El mal, junto con sus secuaces, aquellos que trataron de destruirme en la Cruz, ahora se van dando cuenta de que su derrota definitiva ya está a las puertas, pero, como animal repugnante que se siente herido, tratará de destruir lo más que pueda de Mi Obra y de la Creación de mi Padre. Grandes calamidades producirá, con pérdidas materiales y humanas. Grandes persecuciones, de entre los que me son fieles, provocará, pero con ellas grandes mártires surgirán, en estos vuestros días. La maldad aumentará a todos niveles para tratar de destruir la moralidad y la espiritualidad de los que han sido marcados por Mis Ángeles.

Mucha oración, penitencia y ayuno os pido, por los acontecimientos fuertes ya próximos. No deberéis temer en absoluto a ésta gran prueba de purificación, si no por el contrario, gran alegría debe tener ahora vuestro corazón, ya que gracias a la sangre vuestra que se derramará, ella se unirá a la Mía, que aún baña a vuestro mundo, y el Gran Milagro de la Transformación en el corazón del hombre, se dará para que ellos sean preparados a recibirme en toda Mi Realeza, en breve.

Ya os he prometido y explicado con anterioridad, que Yo voy a tomar vuestro dolor y vuestro pesar en aquellos días, sólo deseo vuestra total confianza. No temáis al futuro, puesto que éste ya está entre vosotros. Temed más bien al estado en que deberá estar vuestra alma en esos momentos de gloria para cada uno de vosotros.

Orad intensamente aún por aquellos que os perseguirán y os atacarán, para apartados de mi verdadera Fe, porque así daréis testimonio al Cielo de que Mi Caridad y Mi Perdón se han implantado perfectamente en vuestro corazón. Ahora es cuando vuestro Cristo deberá vivir perfectamente en cada uno de vosotros. Deberéis dar muestra fidedigna de mi Presencia en vuestra alma, tanto para confortar a los temerosos, como para uniros a los devotos y, aún más, para perdonar a los asesinos y pecadores.

Ya os he dicho que el Cielo es para todos y yo confío en que Me entreguéis, más especialmente a los "enfermos" del alma, porque yo mismo bajé por los enfermos, no por los sanos. Los sanos ya viven en mi Corazón, los enfermos no. Es ahora el tiempo en que todos deberéis ser médicos de almas para salvar a todos los enfermos y muy especial a aquellos en que su enfermedad es "mortal". La caridad de los que son míos, los hijos de la Mujer, tiene que ser excelsa. No deberá haber distracciones ni preferencias, y menos odios y venganzas, puesto que de Mí, vuestro hermano y Dios, nunca ha habido tal. Vosotros conocéis Mis Enseñanzas y mi Predicación, y de Mí sólo conocéis Amor, Perdón, Sanación de cuerpos y de almas, Salvación eterna, y es lo mismo que espero de cada uno de vosotros. Si Yo Mismo pedía perdón y salvación para Mis verdugos en mi Pasión y Muerte, lo mismo espero de vosotros.

El Gran Momento de Mi Venida se acerca presurosamente, pero vuestro Mundo, vuestro corazón, vuestra mente, deben estar preparados para ello. Yo he de convivir con el hombre, pero el hombre de ese tiempo será un reflejo mío, un reflejo de la Virtud de vuestro Dios. Así que, una vez más os lo pido, no temáis a los acontecimientos, sino, por el contrario, agradecédselos a vuestro Dios, porque por fin se acerca vuestra liberación de las garras del mal.

Mi Corazón se llena de júbilo por todas las almas que me son fieles y que lo serán hasta el final. Mi Corazón les dará el abrazo y el premio del gozo eterno. Grandes y bellísimos acontecimientos se acercan para toda la humanidad. Seréis testigos de acontecimientos que sólo con el poder de vuestro Padre Dios, se pueden dar. Seréis testigos de bellísimos acontecimientos como los que el Pueblo Escogido en sus albores, tuvo. Seréis testigos del grandísimo Amor, que sólo puede brotar del Corazón de vuestro Padre y Dios. Seréis testigos de la transformación Divina de vuestro corazón y de vuestro Mundo. Seréis testigos de cómo la Luz y Mi Espíritu os ha de transformar. SERÉIS TESTIGOS DE MI RETORNO TRIUNFANTE, PARA VIVIR ENTRE VOSOTROS.

Esperad y ansiad con gran agradecimiento y alegría los momentos que vendrán. Vuestro Dios os ama con un Amor tan grande que aún no podéis imaginar. Cuando el Amor de vuestro Dios envuelve a un alma, ésta se queda anonadada sin saber qué decir o hacer, es simplemente bellísimo y nada comparable a la mayor alegría que podáis haber recibido alguna vez del Mundo. Nuestro Poder es inconmensurable e infinito y no podéis medir, en vida humana, la intensidad de gozo que sólo se puede dar a nivel espiritual. Esto es lo que os espera y es lo que debéis, desde ahora, agradecer y esperar con inmenso amor y ternura.

Vuestro Dios os ama infinitamente. ¡Agradecédselo!

Yo os bendigo en el Santísimo Nombre de Mi Padre. En Mí Santísimo Nombre y en el Santísimo Nombre de Mi Santo Espíritu.

Mi Madre os protege, os guarda y os llena de mi Amor y de sus Bendiciones.

 

El Papa y los malos ministros (29-07-2000)

Mensaje de Nuestro Señor Jesucristo a su instrumento en méxico, relativo a los ataques del enemigo.

Hijitos Míos, Soy vuestro Dios Jesús, Dios encarnado que he venido a llevar a cabo la Obra de la Redención, enseñándoos el Pensamiento de Nuestro Padre Dios y viviendo en Su Voluntad. Mi Padre, vuestro Padre, dio al pueblo judío Sus Leyes y Decretos, y así el pueblo escogido podía vivir más de acuerdo a la “mentalidad divina de su Dios”, que al seguir estas reglas, podían vivir como verdaderas hijos de su Dios, viviendo en el Amor y compartiéndolo, no sólo entre ellos, sino siendo ejemplo de él ante todos los pueblos con los que tenían contacto. Os he explicado que el Amor verdadero es la Vida que debe dar la vida a vuestra alma y que los preceptos que Mi Padre os dio en el Sinaí, son los preceptos de todo un Dios que desea que cumplan todos aquellos que deseen pertenecer a Nuestra Familia Real.

El mal se introdujo en el Mundo por el Pecado de Adán y Eva y con él entró la muerte y todos los pecados que afectan a la vida en la gracia del alma. Mi enemigo, al que vine a poner en evidencia ante todos vosotros y al que ataqué y vencí con el Amor Verdadero, siempre ha querido destruir la Obra de Mi Padre y para ello, en las diferentes épocas de la humanidad, ha ideado la forma de destruiros, primeramente en la Fe y en la confianza en vuestro Dios y posteriormente, a la Naturaleza entera, causando desastres “naturales”, epidemias, etc., por lo que os quiero, nuevamente, prevenir de sus ataques, tanto para vuestra alma, como para vuestro cuerpo.

Yo vine a ponerlo en evidencia y lo ataqué venciéndolo, y los que vivieron en Mi época en la tierra, claramente vieron el resultado de Mi Presencia y de Mis Órdenes al obligarle a dejar libres a las almas por él atacadas. El mal nunca va a dejar de atacar a la Obra de Mi Padre, tanto a las almas como a todo lo creado, hasta el Juicio Final, pero tenéis Mi Fuerza y Mi Poder para vencerlo, fácilmente, siempre y cuando viváis según los Mandamientos que Mi Padre os dio.

La vida del ser humano se desenvuelve en un “campo de batalla”, que es la Tierra, y todos vosotros estáis expuestos a su ataque. Esto os lo dije claramente cuando os expresó que el demonio es el príncipe de este mundo. Él trata de mantener el odio, la perversión, el ataque a la Obra de Nuestro Padre y la muerte de las almas al llevarlas al pecado mortal. Él sabe que cada alma que baja a la tierra trae consigo un grandísimo deseo de derramar amor entre las almas que ya viven en ella para vencerlo y de ahí que sus ataques se vuelvan más fuertes contra aquellas almas fervorosas, buenas y santas, puesto que son un peligro para destruir su reino.

Mientras más busquéis la Verdad y el Amor que os vine a predicar, más ataques tendréis del maligno. Este ataque puede ser espiritual, cuando os lo da directamente a vuestra mente y a vuestro corazón, o a través de personas, y veces muy allegadas a vosotros, que al no vivir una vida de piedad y de orden espiritual, se vuelven instrumentos del mal y así podréis tener ataques de vuestros padres, hermanos, “amigos” o aún de “ministros” de Mi propia Iglesia. De aquí que hoy os quiero prevenir, nuevamente, de los ataques que, supuestos ministros de Mi Iglesia, provocan en las almas de los fieles. Para que os deis perfecta cuenta de sus ataques, primeramente deberéis vivir en estado de gracia, esto es, sin pecados mortales en vuestra alma. Luego, deberéis vivir de acuerdo a Mis Enseñanzas, para que con ellas, en vuestro corazón, podáis comparar aquellas que ellos prediquen. Además, deberéis pedir a Mi Santo Espíritu el Don de Discernimiento para que con su ayuda podáis daros cuenta en donde las trampas del maligno se encuentran, porque su sutileza es tan aguda que a veces os hace ver cosas malas como buenas. Por último, también deberéis pedir a mi Santo Espíritu el don de la humildad y del Amor para que sean vuestro escudo contra la soberbia, arma preferida por el demonio y con la que normalmente vence a las almas.

La pauta, para conocer si un ministro pertenece a Mi Iglesia y es un verdadero hijo Mío, os la dará su vida, la cual irá en concordancia con los Mandamientos de Mi Padre y con el ejemplo vivo de Mis Enseñanzas, que Yo os di en la tierra. Todo aquel que no lleve a cabo “al pie de la letra” lo que del Cielo se os dio, no merece ser Mi ministro, Mi otro Yo, quien debe ser ejemplo para todos vosotros. Todos aquellos que causan mal físico o espiritual en los fieles, NO son ministros Míos, son instrumentos del mal para crear confusión y así apartaros de Mi Verdadera Iglesia. Todo aquel que predique falsas doctrinas y nuevas ideologías argumentando estar basados en Mi Ley, si no siguen Mis Preceptos, NO son cabeza de Mi Iglesia, son error para ella, porque su predicación la basan en la soberbia, en las conveniencias humanas y materiales, antes que ver por Mis Intereses Divinos. Mi Predicación la basé para la salvación y crecimiento de las ALMAS no de los cuerpos. Yo vine a traer vida a las almas que deambulaban por este Mundo sin pastor. Les traje la LUZ para iluminar su camino. Les vine a enseñar a VIVIR la vida que se vive en el Cielo, vida de Amor entre todas las almas. Todo aquel que aparte a los fieles de Mis Decretos y Enseñanzas, no es digno de llamarse ministro de Mi Iglesia. 

Os vengo, nuevamente, a prevenir que la serpiente infernal se ha introducido, desde hace mucho tiempo, en Mi Iglesia y ahora su ataque se volverá más fuerte. Aún dentro del mismo Vaticano, el mal vive atacando a su verdadera cabeza, la santa cabeza de Mi Iglesia en la persona de Mi amado hijo Juan Pablo II. El vive una eterna agonía soportando la cruz del sufrimiento, siendo atacado por supuestos obispos y cardenales, por “teólogos” desviados de las verdades del Amor, por fieles corruptos que sólo desean vivir en la inmundicia del pecado, pidiéndole acepte leyes que destruyen la vida aún desde sus inicios dentro del vientre materno y otras abominaciones que se vivieron en los pueblos destruidos por la gravedad de sus pecados, Sodoma y Gomorra.

Sí, hijitos Míos, os quiero prevenir de los ataques de estos supuestos ministros Míos introducidos  en Mi Santuario, que con su mal ejemplo y sus deviaciones morales y espirituales, os hacen creer que son verdaderos guías Míos y lo único que desea el maligno a través de ellos, es causar escándalo para que vosotros os retiréis de Mi Iglesia al ver su mal ejemplo. Desgraciadamente a vosotros os gusta generalizar en todo y así habláis en plural, incluyendo a buenos y a malos ministros Míos, que salen afectados por vuestra crítica al hablar de un ministro malo y con vuestra crítica mal fundada afectáis el honor de buenos sacerdotes y provocáis disidencia en los fieles. Por otro lado, cuando os encontráis con verdaderos ministros Míos, como vuestra conveniencia humana ya se acostumbró a malas enseñanzas y a un mal ejemplo de otros malos ministros, ya no aceptáis sus palabras ni si ejemplo porque se os hace difícil hacer las cosas bien y hasta los atacáis creyéndolos obsoletos o anticuados. 

Ahora, una gran mayoría de vosotros, aceptáis más a los ministros “modernistas, que sí os entienden”, porque os aceptan el aborto, anticonceptivos y hasta a “parejas” divorciadas vueltas a unir y en flagrante adulterio les permiten recibir Mi Cuerpo Eucarístico. O a aquellos ministros que alegran vuestros oídos al escuchar sus abominables sermones anunciándolos un Jesús guerrillero, un Jesús que vino, primero a alimentar cuerpos, señalándoos las injusticias sociales y después de llenarles el estómago ya se les puede dar el alimento del alma, o a un Jesús que ya no es tan “severo” y que ya acepta teologías extrañas al gusto de la gente. 

¡No, hijitos Míos!, el mal se ha introducido en Mi Iglesia y si queréis que ella permanezca como debe ser, pura, santa y verdadera, vosotros deberéis luchar por mantener Mis Leyes, Mis Decretos y Mis Enseñanzas, en base en la oración, en la búsqueda de la verdad en la Sagrada Biblia y apartándose de las malas influencias de los malos ministros. Vuestra vida eterna y la de vuestros depende de ello. 

Este es el tiempo de la lucha entre la Mujer, Mi Madre Santísima, y la serpiente infernal. Mi Madre está reuniendo a Mi rebaño, a Mi verdadero rebaño, que está defendiendo Mi Vida y Mis Enseñanzas aún a costa de su propia vida. Vosotros, Mis hijitos, ¿de qué lado estáis ahora? ¿De las conveniencias humanas y del deterioro moral y espiritual o del lado del Amor y de la Verdad de vuestro Dios? “O estáis Conmigo o estáis contra Mí”, no hay más.

Amáis más a un ser querido cuando lo conocéis mejor, y esto se da cuando lo procuráis seguido y así conocéis sus palabras, sus reacciones, observáis su ejemplo de vida ante los demás. Lo mismo sucede Conmigo, para que no os puedan desviar con falsas enseñanzas debéis conocerMe mejor, a través de las Sagradas Escrituras, a través de libros de santos, en donde ellos, al querer parecerse a Mí, su Dios y Guía perfecto, alcanzaron una vida santa y ejemplar, etc. BuscadMe y Me encontraréis y aprenderéis a amarMe, a respetarMe, a defenderMe de los malos ministros y de los malos “fieles” de Mi Iglesia.

La Purificación del Mundo y de Mi Iglesia ya se está dando. No perdáis más el tiempo hijitos Mios. Vuestra vida eterna depende de vuestro cambio inmediato de vida y no sólo para proteger vuestra alma, sino a la de muchísimos de vuestros hermanos en todo el Mundo, que han caído en las garras del demonio, con sus mentiras y su mal ejemplo, transmitidos por los falsos guías de Mi Iglesia.

Os vuelvo a repetir, conocedme mejor, para que podáis ser protegidos por la Verdad y podáis hacerle frente a la mentira, a pesar de que "os convenga”. Esta conveniencia al mal y las malas enseñanzas sólo os llevarán a la muerte eterna, pero recordad que Yo os he venido a salvar con.la Verdad y con el Amor.

Yo os bendigo en el Santísimo Nombre de Mi Padre, en Mi Santísimo Nombre, Redentor vuestro y en el Santísimo Nombre del Dios Amor, Luz y Verdad del Mundo.

Divide e imperarás, es el grito del maligno

Mensaje de Dios Padre, relativo al error que invade al mundo. (04-08-2000)​

Hijitos Míos, éste es el tiempo en el que el error invade al Mundo con más poder. El error, viniendo del maligno, siempre ha atacado a la Verdad, a Mi Palabra, pero ahora se ha vuelto sutil y descarado, difunde el error entre las familias, entre la sociedad, en todo el Mundo y también en Mi Iglesia. El error ha contaminado todo. Ahora, en estos tiempos, ya ni vosotros mismos estáis seguros de lo que es bueno y de lo que es malo, de lo que sí está permitido y de lo que no. Mi Hijo Jesucristo os lo indicó: "Un reino dividido no puede subsistir", y así estáis ahora vosotros, divididos. Los mismos padres, en una familia, no se entienden. Luego, los padres con los hijos, tampoco, hay una gran barrera de incomprensión. Entre la sociedad, tan poco se está de acuerdo, a veces, ni en cosas básicas y necesarias que se viven todos los días.

Vosotros sabéis lo que pasa cuando, en una fábrica, una máquina empieza a funcionar mal o empieza a ir diferente a las otras máquinas, o lo que pasa en el cuerpo humano, cuando un grupo de células empieza a proliferar en forma inusual. En la fábrica se dice que la máquina "enloquece" y detiene toda la producción, en el cuerpo, cuando esto sucede se llama cáncer y puede detener toda la vida del organismo. Ahora, vuestra vida espiritual, en muchos de vosotros, se ha detenido. Escucháis por aquí, escucháis por allá, hacéis caso a todos pero no os dejáis llevar por la Verdad de Mi Pensamiento y de Mis Palabras, sino que, a veces, os llama más la atención el seguir pensamientos o culturas religiosas extrañas, creadas por hombres, en lugar de seguir lo que Yo, vuestro Dios, os di a través de Mi Hijo Jesucristo.

No hacéis caso de Mis Enseñanzas ni de Mis Palabras y buscáis por diferentes caminos, "experiencias" que os hagan sentir mejor y así caéis en el error cada vez más profundamente. Vuestra falta en la búsqueda de la Verdad os hace presa fácil del maligno y de sus secuaces, quienes quieren aprovecharse de Mi rebaño. Os he dado al Pastor, al verdadero Pastor, a Mi Hijo y no queréis seguirlo.

En la antigüedad no tenían al Gran Pastor, pero cuando Mi Hijo llegó, Él mismo les dijo que ya había llegado para guiar personalmente Mi rebaño, que El era el Pastor Eterno y además se lo demostró. Ahora vosotros habéis caído, nuevamente, en la incredulidad y en la obstinación que padeció Mi pueblo escogido. Tenéis ya la Verdad a vuestro alcance, pero vuestro corazón no desea aceptarla. ¿Qué más queréis de Mí, vuestro Dios, pueblo infiel y testarudo? Tenéis ahora las Enseñanzas y Preceptos, que os di a través de Mi Hijo. Os mostré Mi Amor de Padre, enviando a Mi Hijo único. Se sacrificó Mi Hijo por todos vosotros y os dejó Su Vida misma en la Sagrada Eucaristía. Su Vida llena de Milagros se sigue dando hasta estos momentos de la humanidad y ¿ni aún así entendéis?

Divide y vencerás, ha sido el grito de batalla del maligno entre vosotros y lo va logrando. Yo os he explicado que somos la Trinidad, Tres Personas Divinas en un sólo Dios Verdadero y esto es la Unidad, que, si existe en vuestro Dios, debe existir en Sus hijos, en todos vosotros. Si cada quién se la pasa pensando en sus propios intereses y no en los Míos, nunca se logrará la unidad tan necesaria, para que podáis progresar y vivir como pueblo unido, pero, sobre todo, para que podáis vivir como verdaderos hermanos.

Si en una supuesta familia sus miembros se lo pasan atacándose unos a otros o no se ayudan mutuamente para crecer, en todos sentidos, eso no se puede llamar familia; y en lugar de permanecer como tal, tan pronto se puedan independizar, lo harán. Además no defenderán el vínculo familiar por diferir en ideales gustos y hasta de educación, porque no supieron escuchar y seguir la "educación" dada por los padres y en especial, la del padre, quien debe ser cabeza del hogar. Esto sucede muy comúnmente entre vosotros, porque la "cabeza" del hogar, no suele estar en sintonía con la "Cabeza", que Soy Yo, vuestro Dios. Cuando no aprendéis a escucharMe, transmitís a los vuestros sólo vida humana y no espiritual y si no tomáis de Mi Vida, vivís en el error y en la muerte del alma, o ¿qué acaso un muerto puede dar vida a alguien?

Un muerto, espiritualmente hablando, sólo transmitirá lo que él tiene y es el error, porque se está basando sólo en la vida del mundo, de aquí se desprende que, por la necesidad del alma por tomar de su alimento vital espiritual, busca de donde obtenerlo y cae en cualquiera de las sectas "religiosas", que las hay por cientos y que los secuaces del maligno han creado para aprovecharse de esa necesidad de alimento espiritual. De aquí que muchos "guías" religiosas a vuestro antojo, las cuales, tarde o temprano, se destruirán, porque no tienen enraizamiento en la Verdad, en Mis Verdades. Bien sabéis que una gran mayoría de estas sectas, tienen "guías" que se aprovechan de la incredulidad de sus seguidores y, si no se aprovechan sexualmente de ellos, se aprovechan económicamente o, aún peor, se aprovechan de su alma, para llevarlos a ritos satánicos o aún al propio suicidio, arguyendo que "su dios" así lo manda.

Hijitos Míos, os di a Mi Hijo. Os di a vuestro Dios Verdadero como holocausto, para que os diera Vida y se diera como expiación por vuestros pecados y, ¿vuestra indiferencia así nos paga?

Seguís siendo un pueblo testarudo e infiel, pero como Padre de todo el género humano, os sigo amando y sigo insistiendo en reunir a Mi rebaño, para que, por fin, podamos ser un sólo rebaño bajo un sólo Pastor. No permitáis más, Hijitos Míos, que el mal, que se ha introducido a todos niveles de vuestra existencia, os siga llevando a la muerte espiritual, la cual os llevará a la muerte eterna. La Verdad es una, salida de Mi Trinidad Mi Hijo Jesucristo, vuestro Pastor Eterno, ha sido el portavoz de ella, quien no se deje guiar por Mis Enseñanzas dadas por Él, seguirá deambulando por las tinieblas del error. Vuestra necedad y vuestra soberbia traicionan y vuestra alma y le impiden crecer. Llenaos de Mi Amor y de Mi Humildad y así pronto encontraréis el Camino de Luz que os ha marcado Mi Hijo Jesucristo. Tratad de vivir en la Verdad, cueste lo que cueste, porque el premio que obtendréis será inmensamente grande en el Reino de los Cielos.

Hijitos Míos, sigo esperándoos. Muchas grandes cosas aún veréis y se os darán para que podáis entender el Amor que vuestro Padre os tiene y que os quiere de regreso al Redil Celestial. Los de corazón sencillo regresarán a Mí por la Fe verdadera que existe en su corazón; los obstinados, muchos de ellos regresarán a Mí, gracias a los grandes prodigios que Yo, vuestro Dios, os mostrare.

Acrecentad vuestra oración para que fortifiquéis vuestra Fe, la cual os dará la llave con la que abriréis la puerta de vuestra salvación eterna.

Yo os amo y os bendigo en Mi Santo Nombre y en Nombre de Mi Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

 

Estos son los tiempos de María Santìsima. Ella ha venido como maestra y guía (14-10-2000)​

​Mensaje de Dios Padre

Como en alas de águila Yo subo a todos aquellos, que son Míos, a las alturas. Como en alas de águila Yo separo a los Míos de todo aquello que no les deja desarrollar libremente su espíritu. Como en alas de águila Yo permito a los Míos alcanzar las alturas para que ahí aniden Conmigo junto a Mi Corazón. Hijitos Míos, todos aquellos que han querido alcanzar las alturas por haberMe recibido en su corazón, por haber puesto en práctica Mis Palabras y Mis Preceptos y por haberlos compartido con sus hermanos, van a recibir, en breve, su gran premio, la Gran Vida, que se derramará en pleno en vuestro corazón.

Os he explicado muchas veces las maravillas que se obtienen, ya desde la Tierra, por vivir en Mí. Gozos de Cielo en la Tierra, mi Presencia Real y Divina en vuestro corazón. Yo he ido por todos los pueblos de la Tierra derramando Gracias y Bendiciones, tocando corazones para su conversión y para que lograrais alcanzar alturas, fuera de lo común hasta ahora, para la gran mayoría de Mis hijos.

Mi Hija, la Siempre Virgen María, os ha llevado las Palabras de Mi hijo y Mi Voluntad en ellas. Se ha aparecido por todos los rincones de la Tierra para mover vuestros corazones a la vida espiritual gravemente afectada por vuestra indiferencia. Ha buscado mover vuestros corazones al arrepentimiento, para que pudierais vivir santamente y bajo las órdenes de amor que Yo dispuse se cumplieran desde el Principio de los Tiempos. Ha venido hasta vosotros para recordaros que vuestro Dios es un Dios vivo, un Dios que da vida a todos aquellos que a Él se acercan, que tienen un Dios bondadosísimo que olvida todo el pasado pecaminoso de su creatura cuando esta, de corazón, se arrepiente de toda su maldad.

Os ha venido a recordar que tenéis entre vosotros y en vosotros a un Dios vivo que escucha vuestras necesidades de cuerpo y alma. Os ha venido a recordar la nobleza y la que pertenecéis y que no es bueno que los hijos del Rey se encuentren entre los puercos, malcomiendo de las sobras de estos.

Os ha venido a recordar que vuestra vida debe estar llena de luz, de Mi Luz y que no es bueno que caminéis tropezando a cada momento, porque ahora vivís entre tinieblas y de ello no queréis daros cuenta.

Mi Hija Santísima, conociendo perfectamente las urgencias de Mi Corazón, ha querido llevaros Mis deseos de conversión, de salvación, de purificación, para elevaros a las alturas de Mi Corazón. Ella, como Águila Santa y Bella, os lleva a las alturas espirituales, recordándoos las Palabras, los Pensamientos, los ejemplos vividos de Su Hijo y, también, Mi Ley dada por los profetas.

Mi Hija Santísima, Madre vuestra, se ha querido dar, en estos tiempos, para anunciaros la Segunda Venida de Mi Hijo y para ello os ha ido preparando. Ha ido preparando el camino de vuestra mente y de vuestro corazón, para que podáis aceptar, gozar y agradecer de corazón, lo que pronto vuestros ojos y vuestra alma verán. Vuestra Madre Santísima ha querido, ella misma, reunir el santo rebaño de Su Hijo Jesucristo. Ella ha venido a recordaros lo enseñado por Su Hijo y os lo ha enseñado basándose sólo en Su Palabra. Ella, la Toda Pura, la Toda Santa, la Toda Inmaculada, la Toda Humilde, Me ha pedido esa maternidad universal para protegeros como una madre protege, aún a costa de su propia vida, a sus hijos. Esta maternidad, confirmada ante la Cruz del Calvario, os asegura Su Bendita protección.

Hijitos Míos, os pido abráis vuestro corazón, vuestra mente, todo vuestro ser, a las Palabras que vuestra Madre Celestial os está recordando. Ella desea llevaros a las Grandes Alturas, al Cielo mismo, a la Vida Eterna. Ella conoce las riquezas infinitas que en él tengo reservadas para todas las almas sencillas, dóciles y obedientes, que deseen venir a Mí, por intercesión Suya. Una madre siempre tratará de dar lo mejor a sus hijos. Ella se sacrificará, en lo personal, para dar primero a los hijos y luego ella tomará para sí. Primero vestirá bellamente a sus hijos y luego ella se vestirá. Una madre, una verdadera madre, es reflejo precioso de Mi corazón. Una madre, una verdadera madre, es amor. Una madre, pero una verdadera y santa madre, hará todo lo posible para preparar a sus hijos a presentarse felizmente ante su Creador, con la frente en alto, al haberlos educado en la verdadera Fe, al haberlos enseñado a vivir como otros verdaderos cristos y al haber dejado huella entre sus hermanos por haber vivido y enseñado el Amor verdadero de Su Dios.

Hijitos Míos, estos son tiempos de María Santísima, por ello, Su Presencia en todas partes de la Tierra, para prepararos, para vestiros con las vestiduras de la Gracia y de la Virtud y para guiaros al Nuevo Reino de Dios en la tierra, cuando la Segunda Venida de Mi Hijo se realice.

Ha venido como Maestra y Guía de toda la humanidad, para enseñaros y llevaros hacia las Verdades que Mi hijo os enseñó y para que las viváis ya, desde estos momentos, para que no sintáis el cambio ante la presencia Real de Mi Hijo, cuando llegue a vosotros. Si el Nuevo Reino de Mi Hijo va a ser de Paz, de Amor y de Vida Divina, deberéis aceptar lo que Ella os pide para que os sintáis en familia cuando la Nueva Jerusalem baje a vosotros.

Si una persona aprende el idioma, las costumbres, la forma de ser del país al que en un futuro cercano llegará, el cambio no se le va a hacer drástico, porque ya lo vivió de antemano. Así os está preparando Mi Hija, al daros los consejos para que ya desde ahora viváis de la forma en como se va a vivir en Mi Nuevo Reino sobre la Tierra. El cambio no se os va a hacer difícil, es más, lo desearéis de antemano, al conocer ya desde ahora las dulzuras y maravillas que se vivirán en breve.

Que esté alegre vuestro corazón ya desde ahora. Quitad de vuestro corazón toda pena o contrariedad que os haga sentir temerosos o nerviosos del futuro cercano. Al contrario, pedid con insistencia el regreso de Mi hijo, porque ya vuestro corazón lo añora y vuestra alma desea unirse a la de su Redentor. En los que son Míos no debe haber temores, ni dudas ni incertidumbres, ya que todo lo Mío es bello, está envuelto de Mi Paz y de Mi Amor y los que son Míos no pueden ser dañados por el mal. Los Míos ya han empezado a alcanzar las cumbres por medio de Mi Hija, Águila Celestial, que ahí os ha llevado, pero faltan muchos, muchos hijos Míos que no quieren abrir su corazón a las Verdades de la Fe. Por favor, orad por ellos, sacrificaos por ellos, interceded por ellos, porque todos sois Mis hijos y hay lugar para todos en Mi Reino Infinito.

Los que ya son Míos entienden perfectamente estos deseos de Mi Corazón y ya se han unido fiel y dócilmente a los deseos y a las necesidades de Mi Hija, la Siempre Virgen María.

El Gran Premio está a las puertas. Orad intensamente para que todos vosotros podáis tener derecho a él.

Yo os amo infinitamente y os bendigo, como sólo un Padre puede bendecir a sus hijos, con el Corazón en la Mano y con los mayores deseos de daros una vida eterna llena de regalos hermosísimos.

¡Confiad ciegamente en Mí!

 

Mensaje de Dios Nuestro Padre a su instrumento en méxico relativo a la nueva tierra (21-10-2000)​

Hijitos Míos, estáis en los albores de un Nuevo mundo, de una Nueva Tierra, de un Nuevo Pueblo, el Pueblo de Dios.

Ciertamente habrá cambios y muchos de ellos drásticos, pero luego sobrevendrá en todos vosotros una gran paz y un gran amor que unirá a todos los hombres en un sólo espíritu. Ya en la historia de la Humanidad os he dado ejemplo de estos cambios, pero al final de ellos, el regalo para los que Me han sido fieles, ha sido bellísimo, porque Yo sólo puedo dar cosas grandes, cosas bellas, cosas santas. Así pasó con el Diluvio Universal, fue un cambio drástico, pero el nuevo renacer fue bellísimo. Así también sucedió con Moisés al sacar a Mi Pueblo de Egipto, el cambio fue drástico, pero la Nueva Tierra Prometida fue muy bella y así sucederá ahora para los que Me habéis sido fieles, pasaréis algunas penurias, pero el premio será grandioso.

Cuando os mudáis de casa, ¿ Acaso no sufrís un poco, al tirar cosas viejas o inservibles, pero que os traen muchos recuerdos? o, ¿ no os cansáis mucho por cargar vuestra ropa, muebles, utensilios? o ¿ no sufrís un poquito por las cositas que se os rompen o pierden, pero que al final se reponen por nuevas? Todo esto y más sufrís con los cambios de casa, pero una idea os hace soportar todo ello, que seréis más felices en la nueva casa, porque os gusta más la zona, o porque tiene un jardín muy hermoso, o porque tendréis una vista bella en los amaneceres y en los atardeceres, etc., la idea de que tendréis cosas bellas al final, ya cuando todo esté en su lugar, es lo que os da la fuerza y el coraje para soportar los cansancios y las penurias del cambio.

Ahora Yo os pido lo mismo. Manteneos alegres, contentos, felices, muy felices, porque vuestro Padre Celestial os ha preparado un Nuevo Mundo, una Nueva Vida, un Nuevo Hogar, como el hombre no ha tenido, ni tendrá, desde que el hombre fue creado sobre la Tierra. Va a ser una Tierra de ensueño, donde la paz y el amor fraternal disiparán toda la tristeza pasada, disipará temores y dudas y se os dará una nueva oportunidad de servirMe, como el alma debe servir y amar a su Señor, a su Dios de Amor. Será una Tierra en donde viviréis como verdaderos hermanos, buscando el bienestar total entre vosotros, ayudándoos mutuamente y sin egoísmos ni mentiras, en donde las almas darán su máximo para hacer que los habitantes del Nuevo Reino sobre la Tierra, alaben y bendigan Mi Santo Nombre por las tantas bondades con las que os he provisto.

Conoceréis multitud de cosas que hasta ahora os son desconocidas, porque el pecado y las distracciones, a las que él os llevaba, os cubrían los ojos de la mente y del corazón con un velo de maldad y no os permitía crecer, ni intelectualmente ni espiritualmente. Conoceréis miles de cosas más, pero, sobre todo, Me conoceréis más a Mí, a vuestro Padre, a Mis Bondades y a Mi Amor por cada uno de vosotros y ello os llevará a amarMe más y a agradecerMe lo que tanto he hecho por vosotros desde el Principio de los Tiempos y que no supisteis apreciar, por haber vivido sujetos al mentiroso, al que todo afectó, el cual quedará encadenado por un tiempo largo y no podrá haceros nada en éste tiempo de Amor.

Hijitos Míos, Yo soy vuestro Padre, el Creador de todas las cosas, las que veis y las que no veis. Yo soy el Principio y el Fin y todo lo que de Mí brota, está sellado con Mi Amor. AgradecedMe, ya desde ahora, todos los regalos, todas las bondades, todas las maravillas con las que voy a regalar a los que habitarán estas Nuevas Tierras, porque supieron agradar a su Dios, se mantuvieron fieles a Sus Leyes de Amor, a pesar de vivir en un Mundo adverso a Él.

Los regalos de Mi Corazón son inmensos, como Omnipotente Soy Yo. Vivid confiados y seguros en que durante el cambio, a pesar de las penurias, Yo estaré ahí, junto a cada uno de vosotros, los que abristeis vuestro corazón y Me aceptasteis, Me vivisteis y disteis fruto abundante. Las Nuevas Tierras serán para los que han triunfado y se han mantenido fieles, confiados en Mis Palabras y seguros, por la Fe que supisteis alimentar en vuestro corazón. Mi Corazón se alegra grandemente al pensar que pronto estaré junto a Mi Nuevo Pueblo, con el cual Me podré comunicar libremente, sin que hayan temores ni dudas, como un padre platica con sus hijos. Serán momentos bellísimos en donde Yo seré vuestro Padre y vosotros seréis Mis hijos, y una nueva familia celestial y a la vez terrena, formaremos.

Que la alegría invada a todo vuestro ser. Que Mi Amor os dé la fuerza para soportar el cambio y la Fe os haga manteneros de pié, seguros de que vuestro Padre nunca os va a fallar, sabiendo que lo que promete lo cumple y lo cumple más allá de vuestras expectativas.

Yo os bendigo en Mi Santo Nombre, en el de Mi Hijo y en el del Espíritu Santo, Amor que nos une al Padre y al Hijo y que ahora os unirá a Nosotros y a María.

 

Mensaje dado por Dios Padre sobre la confianza que debemos tener en Dios ante los acontecimientos que se avecinan (19-12-2000)

Hijitos Míos: Durante este tiempo en el que os he estado dando Mis Mensajes, os he repetido muchas veces la necesidad de la confianza plena en Mí, vuestro Padre y vuestro Dios.

Os he profetizado acontecimientos por suceder, pero la naturaleza humana es muy fría, poco previsora, inconstante e incrédula, y no es, sino hasta que las cosas suceden, que queréis remediar lo que ya está sucediendo.

Os he profetizado grandes cambios, tanto espirituales como físicos, pero pocos sois los que habéis entendido y orado.

Ahora empezáis ya a sentir, en carne propia, dichos cambios. El maligno ha pedido permiso para usar todo su poder, pero no podrá tocar a los que en Mí se han refugiado. El tiempo ya está sobre vosotros, pero aún tenéis la oportunidad de la conversión y del arrepentimiento. Yo busco y persigo a las almas, como la fiera busca a su presa; os acecho hasta que os tomo para vuestra salvación.

Recordad la que ya os he explicado. Aún en los momentos más difíciles en los que os encontraréis, Yo estaré ahí. Aún cuando todo parezca perdido, Yo estaré ahí. Aún cuando creáis que Yo os he abandonado, confiad ciegamente en Mí, puesto que Yo estaré ahí.

Yo, vuestro Padre, nunca me separo de mis hijos; sois vosotros los que me volvéis la espalda y sólo cuando os conviene me buscáis. Ahora es un “tiempo de conveniencia” para vosotros, en el cual os aconsejo volváis a Mí, vuestro Dios, porque será un tiempo de prueba para la fe de vuestra alma. Lo que yo pueda permitir para un alma, aunque a los ojos humanos se vea negativo y doloroso, siempre será para su bien, para su crecimiento espiritual y, sobre todo, para su salvación.

Yo os voy buscando; os conozco a cada uno perfectamente y sé cómo os puedo ganar para vuestra salvación eterna.

Fonte: https://sagradoscorazones.wixsite.com/apostolado/mensajes-importantes

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Terça-feira, 21 de Setembro de 2021




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